En enero de 2026 México aplicó aranceles de entre el 5% y el 50% a 1.463 fracciones de productos provenientes de países con los que no tiene tratado comercial, según el Diario Oficial de la Federación y la Secretaría de Economía. La medida no nombra países: alcanza a los que no tienen un acuerdo comercial con México, y la Secretaría de Economía aclara que no está dirigida a ningún país en particular.
Si importas a México desde Asia, la pregunta no es si te afecta. Es cuál de tus fracciones cambió, en cuánto, y qué se puede hacer con la estructura de la operación.
Lo primero: el arancel no es uno, son 1.463
El error más caro que vemos en estas semanas es tratar la medida como un porcentaje único. No lo es. El rango va del 5% al 50%, y dos productos que en tu catálogo viven en la misma categoría comercial pueden haber quedado en extremos opuestos de ese rango, porque lo que se gravó son fracciones arancelarias, no familias de producto.
La consecuencia práctica: cualquier cálculo de impacto que arranque en “nos subieron los aranceles un X%” está mal desde la primera línea. El ejercicio correcto es fracción por fracción, sobre el listado real de lo que importas, con la clasificación verificada. Y aquí aparece el segundo problema, que es anterior: mucha operación mediana no tiene esa clasificación revisada por nadie desde el día en que se abrió.
¿Cómo quedan las operaciones IMMEX con los aranceles nuevos?
Los aranceles de enero se pagan de entrada en las importaciones definitivas. Una operación bajo programa IMMEX que introduce componentes de origen asiático de forma temporal, para incorporarlos a un bien terminado que después se exporta, puede seguir difiriendo el impuesto general de importación, según el análisis de EY México. Ese diferimiento no es una exención: los cambios de régimen a definitivo y algunas exportaciones, como las que van a la región del T-MEC, pueden terminar pagándolo con las tasas nuevas.
Eso no convierte a IMMEX en una puerta de escape general, y conviene decirlo con claridad porque es la lectura apurada que circula. IMMEX exige que el bien salga. Si una parte de tu producción se queda en el mercado mexicano, esa parte cambia de régimen y entra al arancel nuevo. La pregunta operativa deja de ser “¿puedo usar IMMEX?” y pasa a ser “¿qué proporción de mi volumen realmente se exporta, y puedo sostenerlo documentalmente?”.
A esto se le suma la reforma a la Ley Aduanera que entró en 2026, publicada en el Diario Oficial de la Federación, que endurece los requisitos de trazabilidad y la responsabilidad del importador. Dos cambios que llegaron el mismo año y que se leen mejor juntos que por separado.
Las tres salidas reales, en orden de esfuerzo
1. Revisar la clasificación antes que cualquier otra cosa
Es la más barata y la que casi nadie hace primero. Una fracción mal asignada puede estar pagando un arancel que no le corresponde, y también puede estar pagando de menos, que es el escenario que termina en un crédito fiscal años después. Con 1.463 fracciones tocadas de golpe, la probabilidad de que alguna de las tuyas haya cambiado de tratamiento sin que nadie lo note es alta.
2. Revisar el origen, que no es lo mismo que el lugar de compra
El arancel depende del país de origen de la mercancía, no de dónde está el proveedor que te factura. Es una distinción que se vuelve central cuando el proveedor es un trading que consolida de varias plantas: dos embarques del mismo proveedor pueden tener orígenes distintos y tratamientos distintos.
Verificarlo requiere saber en qué planta se fabricó cada lote, y eso requiere alguien en el lugar. Es la parte del trabajo que no se resuelve por correo.
3. Recalcular el costo total, no el arancel
Un arancel del 20% sobre un producto cuyo flete y despacho representan el 30% del costo aterrizado no es lo mismo que el mismo 20% sobre un producto liviano y caro. Hay operaciones donde el arancel nuevo se compensa consolidando mejor, y hay otras donde no hay consolidación que alcance y lo que corresponde es revisar el proveedor o el origen.
La única forma de saber en cuál de las dos estás es hacer el cálculo con los números de tu operación. No con un promedio del sector.
¿Qué no recomendamos hacer?
Cambiar de proveedor por el arancel, sin más. Es la reacción más común y la que más caro sale, porque cambia una variable conocida (el costo) por varias desconocidas: la calidad real de la planta nueva, su capacidad en temporada alta, su cumplimiento de plazos y su comportamiento cuando algo sale mal. Un ahorro arancelario del 15% se lo come un lote rechazado.
Si el cálculo dice que hay que mover producción, se mueve. Pero primero el cálculo, y después con la planta nueva auditada antes del primer pedido, no después.
Preguntas frecuentes
¿Qué aranceles aplicó México en enero de 2026 a las importaciones de Asia?
Aranceles de entre el 5% y el 50% a 1.463 fracciones de productos provenientes de países con los que México no tiene tratado comercial. El decreto rige desde el 1 de enero de 2026 y, según la Secretaría de Economía, no está dirigido a ningún país en particular.
¿Por qué no sirve calcular el impacto con un porcentaje único?
Porque lo que se gravó son fracciones arancelarias, no familias de producto, y el rango va del 5% al 50%. Dos productos de la misma categoría comercial pueden haber quedado en extremos opuestos. El cálculo correcto se hace fracción por fracción, sobre el listado real de lo que se importa y con la clasificación verificada.
¿El arancel depende del país del proveedor que factura?
No. Depende del país de origen de la mercancía, no de dónde está el proveedor que factura. Cuando el proveedor es un trading que consolida de varias plantas, dos embarques del mismo proveedor pueden tener orígenes y tratamientos distintos. Verificarlo requiere saber en qué planta se fabricó cada lote, y eso requiere alguien en el lugar.
¿Qué otro cambio llegó en 2026 además de los aranceles?
La reforma a la Ley Aduanera, que endurece los requisitos de trazabilidad y la responsabilidad del importador. Llegó el mismo año que los aranceles de enero, y los dos cambios se leen mejor juntos que por separado. Para una operación IMMEX, la pregunta pasa a ser qué proporción del volumen realmente se exporta y si se puede sostener documentalmente.
¿Conviene cambiar de proveedor por el arancel?
No sin hacer el cálculo. Cambiar de proveedor sólo por el arancel cambia una variable conocida, el costo, por varias desconocidas: la calidad real de la planta nueva, su capacidad en temporada alta, sus plazos y su comportamiento cuando algo sale mal. Si el cálculo dice que hay que mover producción, la planta nueva se audita antes del primer pedido.
Cómo leer las cifras de esta nota
Los números de arancel y de fracciones son los del decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 29 de diciembre de 2025, vigente desde el 1 de enero de 2026. Las fracciones y los porcentajes se actualizan, y el detalle que le aplica a tu operación depende de tu clasificación específica. Esta nota sirve para saber qué preguntar; no reemplaza la revisión de tus fracciones ni una opinión legal sobre tu caso.
